Copia para el alumno
El huerto después de la lluvia
Después de la lluvia, Mina fue al pequeño huerto detrás de su edificio. El agua brillaba sobre las hojas y el camino estaba blando bajo sus zapatos. Había pensado recoger tomates, pero los frutos seguían verdes. Decidió ordenar el bancal antes de que llegara otro chubasco.
Junto a la valla encontró una etiqueta de madera en el barro. Las letras casi habían desaparecido. Mina la limpió con la manga, pero solo distinguió la primera letra. La dejó junto a una maceta vacía y revisó las demás etiquetas. Había otras dos sueltas.
Su vecino Sam entró por la puerta con una pequeña bolsa. Dentro llevaba un lápiz, un poco de cuerda y tres trozos de madera limpios. Hicieron juntos nuevas etiquetas. Mina escribió los nombres de las plantas mientras Sam ataba cada etiqueta a un palo corto. Dejaron espacio alrededor de los tallos para poder llegar a la tierra sin pisar las plantas.
Cuando terminaron, las nubes empezaban a despejarse. Mina puso las etiquetas viejas en una repisa para que se secaran. Sam se sacudió la tierra de las manos y contempló el resultado. Aquel día no había tomates maduros que llevarse a casa, pero el huerto estaba listo para otra visita. Mina cerró la puerta con cuidado y se guardó el lápiz en el bolsillo.
Palabras: